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¿Cómo manejar la frustración en los niños?

Actualizado: 27 mar 2020

Todas las personas en algún momento de nuestras vidas hemos pasado por momentos en los que las cosas no nos salen como lo planeamos o como lo queríamos.


Ese sentimiento que no distingue de edades ocurre cuando no podemos satisfacer algo que deseamos, lo cual nos genera sentimientos de rabia, ansiedad o tristeza. En ocasiones incluso nos puede llevar a cuestionarnos si somos capaces de lograr nuestros objetivos, pues querámoslo o no, no siempre lograremos lo que anhelamos o al menos no de forma inmediata.


En el caso de los niños es importante enseñarles desde pequeños la importancia del esfuerzo para conseguir resultados, y así mismo evitar que vean los fracasos como algo negativo, pues a lo largo de sus vidas se encontrarán siempre con momentos de éxito y otros de aprendizaje.

Existen herramientas y consejos basados en estudios y psicólogos expertos que pueden ayudar a los padres a enseñar a sus hijos a tener una mejor tolerancia a la frustración.


A continuación, nombraremos algunos de los que consideramos más útiles:


1. Dar ejemplo.

Enseñarles a los niños desde pequeños a reconocer sus emociones y aprender a gestionarlas puede ser muy valioso en el manejo de la frustración. Como ejemplo, cuando jugamos con ellos podemos recrear situaciones en las que los padres no nos salen las cosas bien, mostrándoles que siempre se puede volver a intentarlo hasta lograr la meta deseada.


2. Inculcarles el deporte.

El deporte les permite a los niños aprender a tener disciplina, confianza y autonomía. Una sana competencia inculca el respeto por el rival, favorece la socialización, la superación personal y el trabajo en equipo. Esto aumenta la tolerancia a la frustración gracias a las experiencias tanto de fracaso como de triunfo, las cuales deben ser vistas siempre como un aprendizaje.


3. No sobreproteger a los niños.

En el afán de evitar el sufrimiento o resolver pequeñas situaciones desagradables o conflictivas en nuestros hijos, muchas veces impedimos que ellos aprendan a resolver los problemas por si mismos, haciendo que cuando llegue el momento de afrontarlos no tengan la habilidad para hacerlo.


4. No ser demasiado exigentes.

Así como es importante no sobreproteger a los niños, también es bueno encontrar un balance en donde no se les exija ser perfectos o se ponga demasiada presión en lograr los objetivos, ya que pueden ver el fracaso como un castigo a su valor propio (Burhams, Dweck, 1995).


5. Ser perseverantes.

En la constancia y el esfuerzo se encuentra el éxito. Enseñarles este principio permitirá que resuelvan los problemas con mayor facilidad, teniendo así una mejor tolerancia a la frustración.


Consideramos que este tema es relevante en cualquier etapa de nuestras vidas y más en momentos como este, en donde el amor, el positivismo y la compasión, deben ser el eje y el ejemplo que nuestros hijos necesitan para afrontar las situaciones difíciles que se presentan en la vida.


Quedamos atentos a escuchar sus comentarios y opiniones al respecto.


Escrito por Viviana Lizcano.



Referencias:


 
 
 

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